Supermercados
En mi vida diaria a veces por falta de tiempo o ganas soy un poco floja y pido todo por Internet, pero de repente en la semana siento que me falta algo…. Y entonces me invento alguna excusa para ir al super, siempre he tratado de no ir a cualquiera sino a alguno que me ‘entretenga’ y vaya trayendo cosas divertidas para matar mis antojos.
Aparte de esto, sin duda uno de los rituales fetiches que tengo en cada sitio que voy es visitar algún supermercado local, creo que ver que compra la gente y a que tiene acceso da una visión interesante sobre cada cultura, que enriquece cualquier aventura viajera con comida real con personajes reales con una actividad tan sencilla como comprar comida.
En lugares como Asia por supuesto los mercados locales – o wet-markets – añaden un color especial, pero siendo honestos me interesa aparte del exotismo un habito que sea cercano a mi, después de vivir casi una década en Barcelona por ejemplo que tiene tantos mercados, conozco a muy pocas personas que hagan enteramente la compra de esa manera porque la comodidad, variedad, higiene e incluso muchas veces el precio del supermercado es irrebatible.
Volviendo al tema – antes de que me siga dispersando – los primeros recuerdo de supermercados son por supuesto en mi natal Venezuela, donde cuando era pequeña y no había tanta globalización las manzanas eran una exótica importación o iba caminando con mi abuela –casi cada día – a buscar lo que hiciera falta, porque en mi familia todos somos un poco ‘fan’ de los supermercados y aprovechamos cualquier excusa para ir!
Fuera de mi espacio natural , la primera vez que me impactó un supermercado fue en Estados Unidos, donde cada super – ya ni decir de los hiper – son una pequeña Disneylandia que ofrece un mundo de opciones. Alimentos crudos, preparados, mil tipos de cereales, cientos de tipos de pan, sabores del mundo, parafarmacia, un poco de todo que hace pensar que todo lo que necesitas esta allí… viviendo en New Jersey con la cercanía de la Cosmopolitan Manhattan los supermercados eran un pequeño viaje a todas las culturas que se cruzan en esa metrópolis del otro lado del río… toda una experiencia.
Viajando al otro lado del atlántico, en mi segunda patria – España – lo que siempre me ha encantado de los supermercados son los colores, con secciones de frutas y verduras que dejan presente que el mediterráneo esta al lado y con productos de estación – excepto uno que otro tomate artificial que ya es un habitual en todas partes del mundo – que hacen que aunque la vida sea tan agitada, apetezca comer sano. Además de que en ciertos barrios de Barcelona, se conserva ese toque pueblerino donde el cajero se sabe tu nombre y al final parece que estuvieras comprando en un puesto de frutas en lugar de un local en la categoría de ‘grandes superficies’
En el resto de Europa en cada sitio hay curiosidades como que en Inglaterra una de las cosas más particulares es la espera para pasar a la caja en las que se hace una fila y hay un panel de números que indica a que caja debe pasar el próximo cliente o la variedad de embutidos de orígenes varios que ofrecen en Francia o Suiza.
En Asia la historia es otra… quizás primero porque no domino ninguna lengua de este lado del mundo e ir al super mas que una aventura, es el reto de adivinar que es lo que contiene un paquete que me atrae… la primera vez que pise este continente fue visitando Japón, un país que no deja a nadie indiferente y que tiene un sin fin de particularidades de las que no se escapan los supermercados.
El gigante nipón es una referencia en cuanto a la innovación y el empacado, todo esta hecho en pequeñas cantidades porque las familias son pequeñas o la gente vive sola, por lo que empacan una fruta o una verdura – el sueño del que vive solo – y todo con un mimo y una arte que apetece llevarse todo. Además la demanda del mercado, que pide siempre cosas nuevas hace que siempre hayan productos curiosos mas allá de los archi conocidos melones cuadrados, como hojas de cactus en vasos de snack o zumos de sabores inimaginables…
En Vietnam el concepto de supermercados es relativamente reciente, eso le da un aire bastante particular porque se aleja mucho de lo que conocemos, la mayoría de los que he visitado son una mezcla de feria con tienda por departamentos que junta en un espacio limitado un amago de supermercado con un centro de entretenimiento familiar, donde es difícil escapar sin salir oliendo a Durian…
En Singapore el aire occidental hace que me sienta como en casa – sobretodo porque vivo en un barrio con muchos expatriados – lo curioso es que cada vez que reponen productos es ago diferente, así que no me aburro porque nunca se que va a haber… cuando tengo espíritu aventurero camino hacia el otro lado de la calle voy al lado ‘chino’ de mi barrio y hago mis experimentos de costumbre!
Contar las anécdotas de los supermercados que he visitado sería interminable, a medida que pasa el tiempo con la ‘modernización’ de las cajas de auto chequeo y la impersonalizacion del mercado, creo que poco a poco me iré convirtiendo a los mercados pequeños para cumplir mi habito, eso sí siempre y cuando haya buena comida y cosas divertidas
