Negro

El primer encuentro que tenemos con la comida siempre es por la vista – como dice un dicho popular “hay gente que llena el ojo antes que la barriga” – y aunque no seamos concientes además de abrirnos el apetito, el aspecto de los alimentos condiciona nuestros hábitos de compra.

Sin duda a la hora de escoger lo que comemos lo primero que entra en juego son cosas tan básicas como los elementos emocionales – como la memoria gustativa – culturales o sociales que marcan nuestros hábitos, esto con los años evoluciona al goce estético que nos producen ciertos alimentos y hace que algunos colores nos sean más atractivos o nos sugieran una sensación determinada.

De todos los colores, uno que en comida ha tenido un cambio de percepción con los años es el negro, antiguamente asociado a conceptos negativos como algo tóxico o en estado de descomposición, primero se empezó a asociar a productos sofisticados como el caviar o la deliciosa trufa y poco a poco se ha ido relacionando con un sin fin de productos que con la base de este color dar un toque exquisito a las mesas modernas.

Los colores de los alimentos están muy asociados a la salud y nos proporcionan diferentes beneficios según su base cromática, en el caso de los productos negros tienen una gran cantidad de antocianinas, isoflavonoides y por supuesto a varios minerales, que en términos terrenales ayudan al sistema inmunológico, aportan beneficios antioxidantes y anticoagulantes, o en el saber popular en países como tienen propiedades afrodisíacas como los hongos de color más oscuro, así que como ven sirven un poquito para todo…

La experiencia comestibles de los productos negros va desde productos naturalmente de este color como las codiciadas trufas, la tinta de calamar para hacer arroces o pastas, el curioso pepino de mar que más que sabor aporta textura, algún alga, el arroz negro chino o el arroz glutinoso Thai, o cosas menos sofisticadas como frijoles, ciruelas o aceitunas…

Hasta alimentos hechos con o sin colorantes para lucir así, como uno de los platos estrella de la gastronomía venezolana el asado negro,  donde se sella el trozo entero de muchacho con panela de azúcar que da efecto quemado y un contraste de sabor increíble, o un plato que probé en Tokio que asemejaba a un trozo de carbón y era – también – una pieza de ternera cubierta con cenizas de puerro llevado a este color sin quemarlo dándole una dimensión de sabor impresionante y un look espectacular.

Algo menos chic pero igual de curioso y digno de mención, es la tradición que existe en algunas regiones de España, en el día de reyes a los niños que se portan mal les dejan carbón, se ha hecho la versión dulce para que los más pequeños aparte de sus regalos disfruten un poco de esta chuche – que luce tal cual el original – y se lo piensen mejor antes de hacer cualquier travesura!

Evidentemente cada color en la paleta tiene sus beneficios – de hecho hay dietas basadas solo en el color de lo que comemos que según algunas teorías son muy beneficiosas para la salud – pero sin duda  el negro resume demasiadas exquisiteces y toda la elegancia como para dejarlo pasar desapercibido, así que a comer negro ;)