De Pesca…

Viviendo en Singapur es muy difícil no estar atrapado por la obsesión por la comida, siempre ha sido más que mi trabajo mi hobby, pero aquí el gusto por comer alcanza otros niveles y como ya he dicho antes todos son críticos gastronomicos en potencia o simples gastro-victims!

Las actividades lúdicas no escapan esta afición y prueba de ello es la popularidad que tiene la pesca de camarones! Algo que los locales disfrutan casi tanto como ir de compras!!!

Casi todos los sitios de pesca de camarón están en el norte de la isla, en sitios que – no muy común en Singapur – no están muy densamente poblados, así que yendo a horas exóticas de la noche al principio pensé que me secuestraban.

Llegamos al sitio y me sentí como en una película, el ambiente es bastante surrealista para una occidental – más tomando en cuenta que era la única en kilómetros a la redonda –  con ‘clásicos’ asiáticos de fondo, una escenográfa digna de Tarantino y unos compañeros de pesca que estaban encantados de darme una experiencia tan diferente.

El sitio son como unas cabañas abiertas enormes con varias piscinas (ver foto) donde están los camarones, luego de alquilar una caña y recibir higaditos de pollo para usar como cebo, la gente se anima a sentarse con un par de cervezas mientras espera a que piquen los crustáceos!

El proceso realmente depende de la suerte, pero una vez que pican hay que ser rápido porque sino se puede perder la presa – que no se hiere o afecta por la carnada – se saca al camarón del gancho y se mantienen en una cesta sumergida en el agua para mantener la frescura. Hasta aquí todo suena muy fácil pero hay que tener cierta habilidad y técnica… yo descubrí que mi ‘talento’ en esta actividad es sacar a los camarones del anzuelo más que pescarlos, porque en 4 horas solo pesque 7 y el resto del grupo pescó 15 cada uno en promedio!!!

Cuando todo el mundo esta satisfecho por la pesca del día viene la mejor parte: a comer! En un lado del recinto hay parrillas – ya encendidas, listas para usar – donde cada grupo puede cocinar el botín, por supuesto no falta la salsa de chiles para acompañar y terminar una noche perfecta que en mi caso duro desde la medianoche hasta las 8 de la mañana.

Dicen que hay algo terapéutico en eso de ‘capturar’ nuestra propia comida, no se si será cierto pero sin duda me la pase genial, aquí les dejo un video – en inglés – que resume un poco de que va ;)

 

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